Categoría: Aspectos técnicos
30/03/2017

¿Vivir en el centro o las afueras de la ciudad?

Vivir en el centro o las afueras

Vivir en el centro de la ciudad es una de las opciones que siempre hemos tendido a buscar. Entre otras cosas, por la comodidad de tener todo a mano; evitar, en la medida de lo posible, el uso del transporte privado; o disponer de todos los servicios necesarios, a tan solo dos pasos. Pero las costumbres diarias cambian, al igual que nuestras necesidades, y eso hace que, aunque, en un principio, pareciera la mejor opción, nuestro modo de vida implique un cambio.

La vida en las afueras

Las viviendas en las afueras han crecido de forma exponencial. Donde antes solo iban aquellas familias que no podían permitirse el alto coste de un inmueble en el centro de la ciudad, en la actualidad, sus inmediaciones se han llenado de vida y bienestar. Es la apuesta más fuerte para aquellas parejas recién casadas que quieren formar una familia y aquellas otras que, hartas del ajetreo constante, deciden preparar su jubilación en un lugar mejor.

Y es que las ventajas de las viviendas en las afueras son muchas. Para empezar, la antigüedad, desde que se construyeron, es notablemente inferior a la de las que podemos encontrar en el centro. Todo esto implica poder comprar una vivienda nueva y eficiente e, incluso, hacérnosla a nuestro gusto. Si la compra se realiza sobre plano, podemos elegir calidades y, sobre todo, tener la garantía de que las derramas no aparecerán hasta pasado un tiempo. Cuidado: no queremos decir que en el centro no dispongamos de obra nueva. La hay, aunque en menor medida y reducida a ubicaciones concretas, lo que significa que o nos gusta la zona o tendremos que seguir echando mano de la de segunda mano.

El precio del m² del suelo es mucho más económico en las afueras, aunque se ha incrementado durante los últimos años. Esto es debido a que ya no se construye tanta VPO como antes. Las calidades han mejorado en todos los aspectos y las urbanizaciones están mejor equipadas, incluyendo áreas comunes como piscina, pádel o zona de juegos. Todo esto repercute en el precio.

Pero, sobre todo, no podemos dejar de hablar de la calidad de vida. Las afueras son sinónimos de tranquilidad. Salir un domingo a pasear en bicicleta, sin la aglomeración de coches y bocinas; o dar un paseo, un día cualquiera, al aire libre. Estas cosas no tienen precio.

Muchos de vosotros pensaréis que habría que sumar el uso del transporte para casi cualquier desplazamiento y eso es cierto. No vamos a eludir la realidad. Es una de las desventajas, pero cada vez es menos tenida en cuenta, ya que la periferia, independientemente de la ciudad en la que nos encontremos, se está colmando de servicios. 


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