Categoría: Aspectos técnicos
27/06/2012

La buena mesa: consejos de protocolo



Poner una mesa puede parecer tarea fácil pero, si alguien te pregunta dónde irían colocados los cuchillos para la carne o el pescado, ¿sabrías responder? Y si tuvieras que decidir qué tipo de vino debes escoger para que combine a la perfección con un pescado blanco, ¿cuál elegirías?

Si te asaltan las dudas y quieres sorprender a tus comensales, te recomendamos que tomes nota de algunas recomendaciones básicas sobre protocolo. ¡No dejarás indiferente a nadie!

Mantel: en este caso se recomienda utilizar siempre manteles de tela tradicionales y evitar los de papel o los individuales. Si nos es posible, sería conveniente incluir un bajo-mantel, no solo para fijar el superior adecuadamente, sino también para evitar que la mesa se pueda dañar al colocar elementos a altas temperaturas sobre ella.

Seguro que estás pensando en el color. Aquí la respuesta es clara. Los blancos siempre nos van a sacar de cualquier apuro. También puedes apostar por los colores marfiles, sobre todo si te gusta decorar la mesa con otros adornos para darle un toque diferente y sofisticado.

La otra prueba de fuego es saber dónde se coloca la servilleta. Aunque preferentemente se pone al lado izquierdo del plato, también puedes decidirte por colocarla a la derecha o encima del plato. Lo que no es aconsejable es doblarla y meterla dentro de la copa.

Platos: el plato que no puede faltar nunca es el llano. Sobre él colocaremos el resto. En caso de que tengamos pensado servir sopa, habría que poner uno hondo en segundo lugar. Recuerda que la distancia entre cada uno de los platos deber ser la misma en toda la mesa.

Cubiertos: este punto es quizá el que genera más confusión cuando queremos, no solo cumplir con el protocolo, sino también facilitar su uso. La norma básica en estos casos es que los cubiertos deben ordenarse de tal forma que el comensal comenzará a utilizar los del extremo para concluir con los que están más cerca del plato.

En la parte derecha se colocarán, comenzando por la parte más exterior, la cuchara de sopa, el cuchillo de pescado, el de carne y el de la mantequilla. En el caso de la parte izquierda, el orden establecido es tenedor de pescado y ensalada y después, más cerca del plato, el de carne. En la parte superior del plato y de forma transversal al resto, irán la cucharilla y el tenedor de postre.

Vasos y copas: los vasos se ubican en la parte derecha del comensal. Lo ideal es utilizarlos en comidas familiares e informales y sobre todo cuando la bebida no sea vino. Las copas añaden un toque sofisticado a tu mesa por lo que para eventos más especiales puedes desechar la idea del vaso y, en su lugar, sustituirlo por la copa de agua, la de vino y finalmente la de champagne.

Decoración de la mesa: es importante incluir algún elemento decorativo que embellezca aún más nuestra mesa. Lo más habitual son centros de flores o, si se trata de una cena, velas. En ambos casos, se ha de evitar que desprendan mucho perfume para no interferir con los sabores de los platos. Si quieres añadir un elemento que rompa la sobriedad, te aconsejamos que incluyas otros adornos pero que no sean demasiado grandes, especialmente porque sino los comensales no podrán verse y entablar una conversación cómodamente.

El pan: si queremos darle un toque diferente, podemos incluir un platito pequeño con pan individual en la parte derecha del plato, justo al lado de los cubiertos de postre. Si tienes la posibilidad de poner panecillos individuales sería perfecto.

Servir el vino: este es, quizá, el aspecto más complicado ya que se podría decir que es todo un ritual en sí mismo. En caso de que tengas dudas, lo más fácil es que al comprarlo puedas preguntar cuáles son los mejores consejos para conservarlo en buen estado y servirlo de manera adecuada. En función del plato, el maridaje más acertado sería el siguiente:

  • Blancos secos (entre 7 y 9 grados): pescados blancos.
  • Blancos con cuerpo (entre 9 y 11 grados): pescados azules, mariscos y salsas.
  • Tintos ligeros (entre 11 y 14 grados): carnes rojas.
  • Rosados (entre 8 y 11 grados): carnes blancas como pollo o pavo.
  • Tintos con cuerpo (entre 14 y 16 grados): carnes rojas y caza.

Recuerda que antes de servir, es necesario conservar los vinos tumbados y a temperatura baja y constante. Para ello es necesario que en el lugar donde se encuentran no haya demasiada luz directa.


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